niños en la playa

Ideas para entretener a los niños en la playa

Salto de longitud: Como si fuéramos deportistas olímpicos, para este juego no necesitamos ningún material para organizar toda una competición. Sólo necesitas trazar una línea sobre la arena que marque la salida y alguien que haga el papel de juez. Saltaremos por turnos intentando llegar lo más lejos posible, quien gane en cada ronda se llevará una concha o piedrecita.

Carrera de canicas: Cada jugador construye una pista con arena con la mayor inclinación posible, luego colocaremos canicas o pelotas pequeñas en la parte superior y las lanzaremos para ver cuál se desliza más rápido. ¡Recuerda que cuando más firme y lisa sea la pista mayor ventaja tendrás! Puedes añadir curvas obstáculos para hacer la carrera más emocionante.

Castillo de arena: Un clásico de los juegos infantiles, construir un castillo de arena es sin duda la actividad favorita de los niños en la playa. Diviértete construyendo toda una obra de arte y no olvides decorarla con conchas, piedras, algas y todo lo que se os ocurra. Y no olvides cavar un buen foso alrededor, por si las olas del mar te dan una sorpresa.

La momia: Un juego ideal para divertir a los niños, cava un agujero bien largo y que alguien se tumbe dentro, luego le cubriremos de tierra dejando fuera la cabeza y colocaremos algunas decoraciones, y recuerda que también puedes hacerlo sólo desde la cintura y darle forma de cola de sirena. ¡También puede ser una broma divertida si algún padre o niño incauto se queda dormido!

Buscar el tesoro: Un clásico para los más “piratas”. Mientras los niños cuentan con los ojos cerrados enterramos o escondemos un objeto, y luego ellos deben encontrarlo. Puedes delimitar el área para que sea más o menos difícil según su edad, incluso celebrar toda una fiesta temática en torno a este juego.


juegos

Aprende a enseñar a través de los juegos

Estos cuatro tipos de juegos diferentes, junto con algunos juguetes y actividades recomendadas que favorecen cada tipo de juego, pueden desarrollar numerosos beneficios en el aprendizaje de los niños. La actividad lúdica a través del juego favorece el aprendizaje infantil.

 1.   El juego físico: mejora las habilidades físicas, contribuye de forma positiva en la salud y en el desarrollo muscular del niño, así como ayuda a mejorar el control motor y su coordinación entre la vista y el tacto.
–   Cubos.
–   Juguetes de transporte: patines, bicicleta, un coche, triciclo.
–   Juguetes para jugar al aire libre: arenero con palas y cubos, y columpios.
–   Juegos activos: la comba, la goma, el escondite, pilla-pilla, el pañuelo.

2.   El juego exploratorio o de manipuleo: este tipo de juego implica resolver problemas, manipular, explorar y ganar control sobre una actividad, entre otras cosas el niño aprende que él mismo puede controlar el proceso y el resultado de toda actividad. Hasta los juguetes más sencillos permiten al niño explorar las dimensiones del espacio, manipular, armar y desarmar figuras para crear nuevas formas y hacerse más sensible al color y a la textura de los materiales.
–   Puzles.
–   Juguetes de construcción: legos, Playmobil.
–   Cubos que encajan, cajas graduadas.
–   Pinturas, papel y tijeras, plastilina, arcilla.

3.   Los juegos con normas o reglas: los niños prescolares no son capaces todavía de seguirlos; es a partir de los 6-8 años de edad cuando los niños son capaces de interactuar de forma cooperativa y empezar a comprender las reglas.
–   Dominó.
–   Juegos de mesa.
–   Juegos de cartas.

4.   El juego simbólico o imaginativo: implica el uso de ideas o símbolos, en vez de personas u objetos. Los niños trabajan con representaciones de cosas en lugar de las cosas mismas; este tipo de juego empieza desde los 18 meses y está presente en todos los niños saludables a los 3 años. Es una oportunidad para que los pequeños piensen simbólicamente y les da una defensa útil para resolver cosas por sí mismos, ayudándoles a tener una mejor idea de lo que es real y lo que no lo es, les permite experimentar los sentimientos y las emociones de otros, y ser sensibles al impacto que sus acciones tienen en la gente que les rodea.
–   Marionetas.
–   Disfraces.
–   Juguetes relacionados con la casa: muñecas, carricoches, cocinita, platos, comida de plástico, sartenes, etc.
–   Teléfonos de juguete y dinero de juguete.
–   Actividades imaginarias: poner una tienda, restaurante, hospital.


juegos para los días de lluvia

Diez juegos para los días de lluvia

1. Una jungla en el salón

Para este juego necesitarás una baraja de cartas y algunas monedas de céntimo de euro. Cada jugador elige el sonido de un animal diferente. Una vez que os hayáis aprendido todos, repartiréis cartas de una en una. Cuando dos jugadores tengan naipes iguales –dos sotas, dos sietes o dos ases– cada uno de ellos tendrá que hacer el ruido del contrario. El que lo haga antes le quita una moneda al otro. Ganará el que más monedas obtenga cuando se hayan repartido todas las cartas. A partir de 7 años. Aquí tienes otros juegos con cartas.

 

2. ¡Stop!

Para este juego necesitarás papel, boli y mucha memoria. Cada jugador dibuja varias columnas en su hoja de papel. Cada una representa una categoría: alimento, nombre, ciudad, animal, famoso, marca… Todos los jugadores deben tener las mismas categorías escritas en su papel. El más mayor de los participantes comenzará a repetir mentalmente el alfabeto y el más pequeño le parará cuando quiera. Tiene que decir la letra por la que iba y todos los jugadores intentarán completar todas las categorías con una palabra que empiece por esa letra. Por ejemplo, si es la letra N: naranja, Noemí, Nairobi, nutria, Nuria Roca, Nivea… El primero que acabe grita “¡Stop!” y todos dejan de escribir. Cada categoría vale dos puntos, uno si dos jugadores han repetido la misma palabra. Se suman los puntos obtenidos con esa letra y se continúa jugando con nuevas letras hasta que se completa la hoja. Gana el que más puntos obtenga. A partir de 8 años.

 

3. ¿Qué será, será?

Coge una gran bolsa y mete dentro diferentes objetos que encuentres por casa: un peluche, un boli, un trozo de plastilina, un calcetín, una esponja, una cuchara, una moneda… ¡todos los que quieras siempre que no sean punzantes! Venda los ojos de tu hijo y deja que vaya tocándolos uno a uno para ver cuántos es capaz de adivinar. Si jugáis varios miembros de la familia, gana el que más acierte. A partir de 5 años. También puedes mantener el misterio diciéndole alguna adivinanza.

 

4. Los pies ingeniosos

Un juego tan fácil de explicar como difícil de conseguir. Cada jugador debe sentarse en una silla, con los pies descalzos y una cuerda atada a los pies –cada extremo de la cuerda en un tobillo–. Deben intentar hacer un nudo con los pies. Gana el primero que lo logre, ¡si es que alguno lo hace! A partir de 8 años.

 

5. Las películas

Es un clásico de las reuniones de adultos y, sabiendo qué películas escoger, igual de divertido para los más pequeños de la casa. ¿El funcionamiento? Muy sencillo? Reparte a los participantes en dos equipos. Uno de los equipos piensa una película –en este caso infantil– y se lo dice a uno de los miembros del equipo contrario, que ha de representarlo sólo con mímica durante un minuto. Si pasado este tiempo no lo ha logrado, el equipo contrario se anota un punto. A partir de 6 años.

 

6. Señales luminosas

Aprovecha la atmósfera oscura por culpa de las nubes que llega desde la calle para convertir tu casa en el hogar del misterio. Apagad todas las luces y tumbaros en el suelo. Por turnos, los jugadores cogerán una linterna y “escribirán” con ella una palabra o un número sobre el techo. El jugador que la descifre correctamente podrá escribir en el turno siguiente. A partir de 7 años.

 

7. Fui al mercado y compré…

Un juego ideal para poner a prueba la memoria de los más pequeños de la casa. Sentaditos en el salón, uno de los jugadores comienza diciendo “Fui al mercado y compré patatas”; el jugador siguiente ha de añadir un producto repitiendo el anterior: “Fui al mercado y compré patatas y lechuga”; “Fui al mercado y compré patatas, lechuga y queso”; “Fui al mercado y compré patatas, lechuga, queso y un kilo de naranjas”… Los jugadores se van eliminando a medida que no consigan recordar lo que han dicho los demás. A partir de 6 años.

 

8. La palabra interminable

Pensado para los niños más pequeños, este juego les divertirá y les enseñará a distinguir los sonidos de las sílabas. Consiste en que vayáis encadenando palabras empezando con la última sílaba de la palabra anterior. Por ejemplo, si la primera palabra es “sopa”, el siguiente dirá algo que empiece por “pa”, como “patata”, y así sucesivamente: sopa, patata, taza, zapato, tomate, tetera… Pierde el primer jugador que se quede sin nada que decir. A partir de 5 años.

 

9. ¿Quién soy?

Escribe el nombre de personajes famosos y reconocibles para los niños en varias tarjetas: Mickey, Pocoyó, Iniesta, Ronaldo, Blancanieves… Pon las tarjetas del revés. Cada jugador cogerá una de ella y, sin mirarla, se la colocará en la frente –puedes sujetarla con una cinta para el pelo o un poquito de cinta adhesiva–. Todos los jugadores veréis quién es salvo el que porta la tarjeta, que tendrá que hacer diferentes preguntas a sus compañeros, que solo podrán responder con “sí” o “no”. “¿Soy un futbolista”, “no”, “¿soy un dibujo animado?”, “sí”, “¿soy un pato?”, “sí”, “¡soy el pato Donald!”. Podéis fijar un tiempo máximo para adivinarlo o un número de preguntas. A partir de 5 años.

 

10. El rey cortejado

Uno de los jugadores es el rey, o la reina, y se sienta en su trono. Por turnos de 20 segundos, el resto de jugadores intentan hacerle reír valiéndose de muecas, reverencias y frases cortas pero dirigidas a un soberano –“¿sería tan amable de bailar conmigo?–. El cortesano que logre su objetivo se convierte en rey.

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estimular a tu bebé

Aprende a estimular a tu bebé en casa

La estimulación del bebé y el vínculo emocional

La estimulación empieza con actividades de contacto con el bebé. Se reforzará el vínculo emocional, afectivo, a través de masajes y estímulos sensoriales, entre padres e hijo. A partir de ahí se dará inicio a las actividades de motricidad gruesa, fina, de concentración y de lenguaje. El juego es una efectiva herramienta de estimulación para los bebés. A través del juego, los padres pueden observar el comportamiento de su hijo y conocer sus necesidades, deseos, gustos, e inquietudes.

En la estimulación temprana se debe buscar el equilibrio. Por eso, debe ser integral, tanto física como intelectual. Si un niño solo aprende a jugar con la pelota y no está adecuadamente estimulado en la lectura, por ejemplo, será un genio en el deporte, pero se sentirá incapaz de leer un libro. La estimulación temprana debe circular por todos los caminos: físico, intelectual, emocional, en todos.

Otra cosa es que al niño se le dé mejor la lectura que jugar al baloncesto. Eso ya será una opción personal del niño y se debe respetar. En todo caso, la estimulación debe, a través de experiencias y habilidades, crear la motivación en los niños. Niños motivados son niños felices. Si los padres optan por la estimulación temprana, deben tener claro que esta decisión les exigirá una cierta dedicación al día. Muchos padres opinan que es muy efectiva y provechosa, por lo menos en lo que se refiere al tiempo que comparten con sus hijos.

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Consejos de estimulación temprana de los bebés para los padres

1. Respetar el tiempo de respuesta de tu hijo. Elige un momento tranquilo para jugar con él. Evita jugar con tu hijo cuando notes que él está cansado y sobrecargarlo de tareas y de estímulos.
2. Elije objetos agradables al tacto, al oído, al paladar, y que sean, claro, seguros.
3. Los juegos deben ir acompañados por canciones, palabras y sonrisas. De cariño y dulzura, también.
4. El juego tiene que ser algo placentero, para los dos.
5. Aprovecha el momento del baño para dar un masaje a tu hijo.
6. Usa la música mientras llevas a tu hijo en el coche o en casa.
7. Enseña libros a tu hijo. Si es un bebé, hay libros de tela, de plástico, con olores y distintas texturas.
8. Cuenta cuentos a tu hijo antes de dormir.