ejercicio

¿Cuánto ejercicio deben hacer los niños?

No todos los ejercicios aportan los mismos beneficios a los niños.  De hecho, se recomienda una frecuencia distinta para cada tipo de ejercicio. Por eso, existe una pirámide del ejercicio para orientar a los padres, igual que existe una pirámide nutricional para destacar los alimentos más importantes en la dieta de los niños. Así, recomendamos:

– 5-7 días a la semana: actividades recreativas (juegos deportivos o tradicionales), actividades aeróbicas (jugar al fútbol, al baloncesto, etc.)

– 3 días a la semana: ejercitar fuerza y flexibilidad a través del baile, saltos, artes marciales, etc.

– Disminuir: conductas sedentarias, televisión, consolas.

En cuanto a la dieta a seguir: Lo ideal es que el niño deportista beba agua, sin más. En ambientes calurosos, si el ejercicio físico desarrollado ha sido intenso, puede optarse por tomar una bebida isotónica. No se recomienda beber gaseosas ni zumos envasados.

Su dieta debe ser equilibrada y saludable, pero no especial.  Su base principal ha de ser los hidratos de carbono, sin descuidar un pequeño pero razonable porcentaje de proteínas y grasas. Hay que tener en cuenta que el niño que hace deporte de competición tendrá una tasa metabólica mayor, y necesitará incorporar mayor cantidad de alimento.

– Todos los días: correr, jugar al aire libre, columpiarse, ir andando al colegio, subir escaleras (en vez de usar el ascensor).


tablets

Los mejores juegos para niños en tablets Android

Piggly

Juego de plataformas realmente colorido. Se trata de ayudar a un cerdito rosa a recolectar manzanas para hacer tartas con ellas. La dificultad está en salvar obstáculos y enemigos hasta llegar a casa, donde te esperan los cerditos para que cocines la deliciosa tarta de manzana. En el camino podemos coger dulces que nos dan puntos. Es un juego de control muy sencillo y claramente enfocado a la infancia.

Encantadoras mascotas

Es un juego en el que la misión principal es cuidar a diferentes mascotas. Encontraremos animales domésticas habituales como perros, gatos, hámsters y tortugas, aunque algunos más raros y exóticos como caballos, loros, pandas e hipopótamos. Tenemos que ocuparnos de que coman, de acariciarlos, de decorar las habitaciones y jardines donde viven, es decir, de que estén contentos. En el laboratorio podemos crear nuevas razas de perros y gatos.

Hamster Life

Similar al anterior pero dedicado únicamente a los hamsters.  En diferentes jaulas puedes ir acumulando hamsters de muchos tipos y colores distintos. Debes alimentarles y darles de comer. También puedes hacerles jugar corriendo en la rueda. Al hacerlo consigues monedas con las que comprar cosas con las que decorar las distintas jaulas. También al cuidarlos se te dan regalos que luego puedes ofrecer a los animalitos, como quesos y adornos.

Doodle Jump

Un clásico total de los juegos de móvil. Saltar lo es todo en este juego. Un extraño Ninja tiene que ir saltando ascendentemente por un sinfín de plataformas con una infinita de hoja papel cuadriculado de fondo. En su camino hacia arriba tendrá que esquivar obstáculos, utilizar los artilugios que te ayudan a seguir subiendo y eliminando enemigos con las bolas que lanza desde su nariz con forma de tubo y función de cerbatana. Su manejo es bien sencillo, solamente tenemos que inclinar la tablet o móvil hacia la izquierda y la derecha en posición retrato para definir la dirección de los saltos. Cuando sea necesario, toca la pantalla para disparar.

Flow Free

Un juego para que los niños mejoren la inteligencia espacial. En un tablero cuadrado compuesto de puntos tenemos que unir con líneas los puntos de colores. La dificultad está en no cruzar esas líneas y en utilizar todo el espacio del cuadrado, es decir, pasar por todos lo puntos disponibles.

Los primeros niveles con cuadrados de 5×5 y 6×6 puntos son los más adecuados para los pequeños. Los niveles avanzados de 7×7, 8×8 y 9×9 puntos pueden quedar para los padres. Tenemos 30 retos por nivel en la versión gratuita y podemos ampliar si nos engancha con un paquete adicional a través de compra in-app, aunque esos niveles son de 10×10 y 14×14 puntos y, por lo tanto, poco aptos para niños, a no ser que sean muy sesudos.


niños en la playa

Ideas para entretener a los niños en la playa

Salto de longitud: Como si fuéramos deportistas olímpicos, para este juego no necesitamos ningún material para organizar toda una competición. Sólo necesitas trazar una línea sobre la arena que marque la salida y alguien que haga el papel de juez. Saltaremos por turnos intentando llegar lo más lejos posible, quien gane en cada ronda se llevará una concha o piedrecita.

Carrera de canicas: Cada jugador construye una pista con arena con la mayor inclinación posible, luego colocaremos canicas o pelotas pequeñas en la parte superior y las lanzaremos para ver cuál se desliza más rápido. ¡Recuerda que cuando más firme y lisa sea la pista mayor ventaja tendrás! Puedes añadir curvas obstáculos para hacer la carrera más emocionante.

Castillo de arena: Un clásico de los juegos infantiles, construir un castillo de arena es sin duda la actividad favorita de los niños en la playa. Diviértete construyendo toda una obra de arte y no olvides decorarla con conchas, piedras, algas y todo lo que se os ocurra. Y no olvides cavar un buen foso alrededor, por si las olas del mar te dan una sorpresa.

La momia: Un juego ideal para divertir a los niños, cava un agujero bien largo y que alguien se tumbe dentro, luego le cubriremos de tierra dejando fuera la cabeza y colocaremos algunas decoraciones, y recuerda que también puedes hacerlo sólo desde la cintura y darle forma de cola de sirena. ¡También puede ser una broma divertida si algún padre o niño incauto se queda dormido!

Buscar el tesoro: Un clásico para los más “piratas”. Mientras los niños cuentan con los ojos cerrados enterramos o escondemos un objeto, y luego ellos deben encontrarlo. Puedes delimitar el área para que sea más o menos difícil según su edad, incluso celebrar toda una fiesta temática en torno a este juego.


juegos de mesa

Juegos de mesa para niños hechos a mano

Tres en raya: En varias oportunidades os hemos mostrado ideas para hacer nuestro propio 3 en línea casero y no tener que llenar hojas y hojas de papel dibujándolo. Por ejemplo podemos usar pasta para hacer las piezas, como es el caso del primer juego que vemos en la imagen, que os habíamos enseñado cuando vimos manualidades para niños con pasta. También podemos usar piedras pintadas, ya os habíamos mostrado dos ejemplos de tres en línea hechos de este modo cuando vimos 5 juegos infantiles caseros con piedras pintadas.

Dominó: El dominó es sin dudas otro juego clásico. Podemos hacer las piezas con muchos materiales, pero de nuevo las piedras pintadas son perfectas para la ocasión. Podemos hacer el modelo clásico con los puntitos, o usar colores diferentes, como en la primera imagen. Os habíamos enseñado ya estas dos ideas en el post sobre juegos infantiles con piedras pintadas del que os hablábamos antes.

Memory: Los juegos de memoria son perfectos para todas las edades, es suficiente agregar o quitar parejas para adaptarlo a las posibilidades de cada niño.

Puzzle: ¡Me encantan los puzzles! De pequeña me pasaba horas jugando con ellos. Si a vuestros peques les gustan tanto como a mí, os vendrán muy bien estas ideas que os hemos dado hace un tiempo.

Ajedrez: Por último, para los más grandecitos tenemos el ajedrez, un juego con mucha historia. Cuando os mostramos los juegos infantiles con piedras pintadas (ver enlace en 3 en línea) os explicamos cómo podemos hacer un ajedrez sencillo usando piedras y rotuladores permanentes.


juegos de cartas

Juegos de cartas para los más pequeños

1. Cada oveja con su pareja

Coloca todas las cartas boca abajo en cuatro filas. Cada jugador está autorizado a levantar dos cartas para intentar formar una pareja (dos tres, dos caballos, dos sietes…). Si no lo logra, dará la vuelta a esas dos cartas y el turno pasa al siguiente. Si encuentra la pareja, tendrá una nueva oportunidad para levantar dos naipes más. El vencedor es quien obtenga más cartas al final de la partida.

2. ¡Va de farol!

Reparte todas las cartas entre los jugadores. El que empieza, coloca una boca abajo e indica su valor, por ejemplo, un seis. El resto de participantes, en turnos sucesivos, deben ir completando la baraja. Si no tiene la carta adecuada, puede mentir pero, si uno sospecha, debe decirle: “¡Vas de farol!”, y levantarla. El mentiroso debe recoger todos los naipes de la mesa e incorporarlos al montón con que está jugando. Si dijo la verdad, es el delator quien se los lleva. Gana el juego quien se quede antes sin cartas.

3. Pequeños constructores

No es tarea fácil. Construir una torre de naipes requiere habilidad y paciencia, pero el resultado es espectacular. Para conseguirlo, coloca dos cartas formando un triángulo equilátero con respecto a la base, añadiendo a continuación más cartas, siempre en parejas. Cuando tengas la base, edifica el suelo del siguiente piso colocando nuevos naipes. En cada nivel de ascenso deberás colocar un triángulo menos para que tu torre vaya decreciendo. Empieza con tres pisos y ve ampliando tu construcción poco a poco.

4. La más alta

El tradicional juego de la carta corrida puede entretenerles una tarde completa. Da una a cada pequeño colocándola siempre boca abajo; sólo él puede verla. Como el objetivo de la partida es lograr el naipe más alto –siendo el as la de superior valor, después el rey, la reina y así sucesivamente–, si considera que el suyo es bajo, puede intercambiarlo con el jugador de la derecha. Dales unos céntimos de euro para que el que pierda, pague.

5. Una jungla en el salón

Para este juego necesitarás una baraja de cartas y algunas monedas de céntimo de euro. Cada jugador elige el sonido de un animal diferente. Una vez que os hayáis aprendido todos, repartiréis cartas de una en una. Cuando dos jugadores tengan naipes iguales –dos sotas, dos sietes o dos ases– cada uno de ellos tendrá que hacer el ruido del contrario. El que lo haga antes le quita una moneda al otro. Ganará el que más monedas obtenga cuando se hayan repartido todas las cartas.

6. La triste sota

Coge una baraja española y saca todas las sotas salvo la de copas y reparte todas las cartas entre los jugadores. Cada uno forma el máximo número de parejas que pueda con sus cartas y las coloca encima de la mesa. Por turnos, cada jugador roba una carta del jugador que está a su derecha. Si puede, forma una nueva pareja y roba otra vez. Si no, le toca al jugacdor que está a su izquierda robar una de sus cartas. El perdedor es el que se queda con la sota de copas.

7. ¡A cazar!

Haz dos parejas de dos jugadores cada una. Con tu compañero de equipo, inventa una señal secreta (toser, tocarse la oreja, tarear una canción…) y ponte frente a él. El otro equipo hace lo mismo. Reparte cuatro cartas a cada uno. El resto formará un montón para robar. Distribuye cuatro cartas de ese montón encima de la mesa, cara arriba: cada uno roba las cartas que pueda (cuanto más rápido sean, mejor), pero siempre devuelve el mismo número de cartas que cogió. Cuando ya nadie quiere intercambiar cartas se recogen las cuatro cartas y se colocan debajo del montón. Cuando un jugador reúne cuatro cartas iguales, emite la señal pactada con su compañero, que debe dar un golpe en la mesa y gritar “¡gané!”. Si el contrario adivina que van a gritarlo, puede bloquear su victoria gritando “¡pillado!”.

8. El relojito

Reparte todas las cartas entre los participantes. Los niños se colocan en círculo con su montón de cartas sin mirarlas. Por turnos, van tirando cartas de una en una al montón repitiendo su orden en la baraja: “as, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo y rey”. Si un pequeño tiene la mala suerte de que su carta coincide con la que le toca enunciar, coge todo el montón y lo incorpora a las que ya tiene. El juego comienza de nuevo. Pierde el último que se queda sin cartas.

9. Parejas disparatadas

Pon a prueba la imaginación de los niños con este juego de cartas. Daled dos cartas cualesquiera para que haga una pareja, todo vale siempre que sea coherente o divertido: “las dos son de oros”, “las dos son doses”, “un dos de copas y un rey por las dos copas que se tomarel rey”… Si no es capaz de encontrar relación se queda con las cartas y suma otras dos a la siguiente ronda.

10. Las siete y media

Un clásico muy fácil para los niños. Las figuras de la baraja –sota, caballo y rey– valen medio punto; el resto valen el número que tengan. Reparte una carta a cada jugador y después ve dándoles tantas cartas como quiera. El objetivo es sumar siete puntos y medio. Si te pasas, quedas eliminado. Cuando todos los jugadores tienen sus cartas les dan la vuelta y gana el que tenga 7,5 o más se haya acercado.


disfraces para niños

Los beneficios de los disfraces para los niños

El juego preferido de Ismael, de cinco años, es vestirse como Harry Potter y jugar a ser el protagonista de una película que él mismo se va inventando sobre la marcha. En cambio, su hermana Claudia, que es un año menor, prefiere disfrazarse de hada, para tocar las cosas con su varita mágica y convertirlas en lo que le apetece.

A su amiga Sonia, sin embargo, le encanta vestirse como su madre, de enfermera, y hacer que cura a los niños que juegan con ella. Son ejemplos que ponen de manifiesto las distintas preferencias de los niños a la hora de disfrazarse y un punto en común: el placer que sienten al hacerlo.

UN JUEGO MUY SALUDABLE

Jugar a disfrazarse es algo muy necesario en la vida del pequeño, ya que contribuye a su desarrollo. Cuando el niño se viste de un personaje y se imagina una historia con ese disfraz, está dando rienda suelta a su fantasía, a su espontaneidad y a su creatividad. “En esta etapa, hasta los seis años, en el mundo del niño reina la imaginación: se inventa compañeros de juego invisibles y disfruta creando personajes y situaciones.

Se trata de una edad mágica, en la que el mundo real y el mundo imaginario todavía no están claramente diferenciados”, nos explica Elena Gállegos, psicóloga infantil.

La fantasía es natural y saludable para el equilibrio emocional del pequeño. Eso sí, “siempre que no se pase todo el tiempo en ese universo fantasioso y que no lo viva de manera tan intensa que pierda por completo el sentido de la realidad”, advierte la especialista.

Además de divertido, disfrazarse es un método estupendo para que los niños expresen sus sentimientos. Por eso es uno de los recursos que más utilizan los terapeutas infantiles para ayudar a los pequeños a vencer los problemas de relación (como la timidez) y los miedos (a los perros, a los fantasmas…).

También es la manera más fácil de enseñar a los niños a ponerse en el lugar de los demás, lo que les ayuda a tener más empatía y a integrarse mucho mejor en el mundo que les rodea.

Y hay algo más, muy interesante: el disfraz puede ayudarnos a descubrir cómo percibe el niño a los adultos que conviven con él. Observad a vuestro pequeño cuando se disfrace de papá o de mamá y actúe como tal. Probablemente os sorprenda la imagen que tiene de vosotros y os lleve a reflexionar sobre si la relación que mantenéis con él es buena o hay algunas cosas que debéis cambiar. También es bueno que os fijéis en cómo actúa si se disfraza de profesor o de profesora. Así podréis descubrir si se siente bien en su colegio o no.

¿Y SI NO LE ATRAE DISFRAZARSE?

A casi todos los niños les gusta disfrazarse, pero también es cierto que algunos disfraces pueden asustarles, como los de monstruos y fantasmas y los que les tapan la cara. De hecho, a esta edad la mayoría aún prefieren los que llevan la cara al descubierto. “Así, además de sentirse más cómodos, tienen una señal permanente que les aferra a la realidad y sienten menos miedo”, apunta la especialista.

Si al niño le da miedo un disfraz, no hay que obligarle a llevarlo, porque su fantasía puede intensificar sus temores y hacer que tarde más en superarlos. Y, del mismo modo, si lo rechaza porque “le queda ridículo”, también hay que respetarlo. Lo mejor es que él elija el traje que más le guste. Así disfrutará al máximo de la interesante y divertida experiencia de ir vestido de otro.


juegos para los días de lluvia

Diez juegos para los días de lluvia

1. Una jungla en el salón

Para este juego necesitarás una baraja de cartas y algunas monedas de céntimo de euro. Cada jugador elige el sonido de un animal diferente. Una vez que os hayáis aprendido todos, repartiréis cartas de una en una. Cuando dos jugadores tengan naipes iguales –dos sotas, dos sietes o dos ases– cada uno de ellos tendrá que hacer el ruido del contrario. El que lo haga antes le quita una moneda al otro. Ganará el que más monedas obtenga cuando se hayan repartido todas las cartas. A partir de 7 años. Aquí tienes otros juegos con cartas.

 

2. ¡Stop!

Para este juego necesitarás papel, boli y mucha memoria. Cada jugador dibuja varias columnas en su hoja de papel. Cada una representa una categoría: alimento, nombre, ciudad, animal, famoso, marca… Todos los jugadores deben tener las mismas categorías escritas en su papel. El más mayor de los participantes comenzará a repetir mentalmente el alfabeto y el más pequeño le parará cuando quiera. Tiene que decir la letra por la que iba y todos los jugadores intentarán completar todas las categorías con una palabra que empiece por esa letra. Por ejemplo, si es la letra N: naranja, Noemí, Nairobi, nutria, Nuria Roca, Nivea… El primero que acabe grita “¡Stop!” y todos dejan de escribir. Cada categoría vale dos puntos, uno si dos jugadores han repetido la misma palabra. Se suman los puntos obtenidos con esa letra y se continúa jugando con nuevas letras hasta que se completa la hoja. Gana el que más puntos obtenga. A partir de 8 años.

 

3. ¿Qué será, será?

Coge una gran bolsa y mete dentro diferentes objetos que encuentres por casa: un peluche, un boli, un trozo de plastilina, un calcetín, una esponja, una cuchara, una moneda… ¡todos los que quieras siempre que no sean punzantes! Venda los ojos de tu hijo y deja que vaya tocándolos uno a uno para ver cuántos es capaz de adivinar. Si jugáis varios miembros de la familia, gana el que más acierte. A partir de 5 años. También puedes mantener el misterio diciéndole alguna adivinanza.

 

4. Los pies ingeniosos

Un juego tan fácil de explicar como difícil de conseguir. Cada jugador debe sentarse en una silla, con los pies descalzos y una cuerda atada a los pies –cada extremo de la cuerda en un tobillo–. Deben intentar hacer un nudo con los pies. Gana el primero que lo logre, ¡si es que alguno lo hace! A partir de 8 años.

 

5. Las películas

Es un clásico de las reuniones de adultos y, sabiendo qué películas escoger, igual de divertido para los más pequeños de la casa. ¿El funcionamiento? Muy sencillo? Reparte a los participantes en dos equipos. Uno de los equipos piensa una película –en este caso infantil– y se lo dice a uno de los miembros del equipo contrario, que ha de representarlo sólo con mímica durante un minuto. Si pasado este tiempo no lo ha logrado, el equipo contrario se anota un punto. A partir de 6 años.

 

6. Señales luminosas

Aprovecha la atmósfera oscura por culpa de las nubes que llega desde la calle para convertir tu casa en el hogar del misterio. Apagad todas las luces y tumbaros en el suelo. Por turnos, los jugadores cogerán una linterna y “escribirán” con ella una palabra o un número sobre el techo. El jugador que la descifre correctamente podrá escribir en el turno siguiente. A partir de 7 años.

 

7. Fui al mercado y compré…

Un juego ideal para poner a prueba la memoria de los más pequeños de la casa. Sentaditos en el salón, uno de los jugadores comienza diciendo “Fui al mercado y compré patatas”; el jugador siguiente ha de añadir un producto repitiendo el anterior: “Fui al mercado y compré patatas y lechuga”; “Fui al mercado y compré patatas, lechuga y queso”; “Fui al mercado y compré patatas, lechuga, queso y un kilo de naranjas”… Los jugadores se van eliminando a medida que no consigan recordar lo que han dicho los demás. A partir de 6 años.

 

8. La palabra interminable

Pensado para los niños más pequeños, este juego les divertirá y les enseñará a distinguir los sonidos de las sílabas. Consiste en que vayáis encadenando palabras empezando con la última sílaba de la palabra anterior. Por ejemplo, si la primera palabra es “sopa”, el siguiente dirá algo que empiece por “pa”, como “patata”, y así sucesivamente: sopa, patata, taza, zapato, tomate, tetera… Pierde el primer jugador que se quede sin nada que decir. A partir de 5 años.

 

9. ¿Quién soy?

Escribe el nombre de personajes famosos y reconocibles para los niños en varias tarjetas: Mickey, Pocoyó, Iniesta, Ronaldo, Blancanieves… Pon las tarjetas del revés. Cada jugador cogerá una de ella y, sin mirarla, se la colocará en la frente –puedes sujetarla con una cinta para el pelo o un poquito de cinta adhesiva–. Todos los jugadores veréis quién es salvo el que porta la tarjeta, que tendrá que hacer diferentes preguntas a sus compañeros, que solo podrán responder con “sí” o “no”. “¿Soy un futbolista”, “no”, “¿soy un dibujo animado?”, “sí”, “¿soy un pato?”, “sí”, “¡soy el pato Donald!”. Podéis fijar un tiempo máximo para adivinarlo o un número de preguntas. A partir de 5 años.

 

10. El rey cortejado

Uno de los jugadores es el rey, o la reina, y se sienta en su trono. Por turnos de 20 segundos, el resto de jugadores intentan hacerle reír valiéndose de muecas, reverencias y frases cortas pero dirigidas a un soberano –“¿sería tan amable de bailar conmigo?–. El cortesano que logre su objetivo se convierte en rey.

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juegos en grupo

Diez juegos en grupo al aire libre para niños

Aquí tienes una lista con una serie de juegos en grupo al aire libre para que los pequeños de la casa no se aburran.

 

1. El teléfono roto

Coloca a los niños en dos filas, formando dos equipos, y dile una frase al oído al primero de cada grupo. Posteriormente, cada niño deberá susurrarla al oído del siguiente. El último, dirá en voz alta lo que ha entendido y ganará el equipo cuya frase se parezca más a la que tú dijiste.

 

2. Caballería

Coloca a todos los niños en una fila. Uno de ellos será el caballero, colocándose enfrente del resto. Cuando grite “¡caballería!” sus amigos deberán salir corriendo para llegar a tocar el muro que estará a la espalda del caballero sin ser atrapados por éste. Todos los “potrillos” cazados se convierten en caballeros y empiezan también a cazar. El primer jugador atrapado liga en el turno siguiente. También pueden practicar todos estos juegos relacionados con el deporte.

 

3. Serios

Colocados en dos filas, una frente a otra, el objetivo de este juego es lograr que el jugador contrario se eche a reír antes. Para ello sólo podrán hacer muecas, todas las que deseen. Guiñar un ojo, sacar la lengua, meterse el dedo en la nariz, etc. Gana el equipo que más aguante sin reír.

 

4. Como en la bolera

Llena varias botellas vacías de agua con un poco de arena y colócalas a unos diez metros de los niños. Con un balón de baloncesto, tendrán que derribar todos los que puedan. Organízales por equipos para ver quién gana.

 

5. ¡Guerra del agua!

Cubos, globos, gorros, pistolas… ¡Todo vale en la guerra del agua! Entrega a los niños varios de estos instrumentos, repártelos en dos equipos y ¡que empiece la guerra! El bando vencedor será el que consiga mojar más al contrario, aunque el verdadero premio es la diversión de esos minutos. Firmad la paz con una buena merienda.

 

6. ¡Vamos en moto!

El organizador, si es una fiesta de cumpleaños puede ser el homenajeado, tiene que sentarse en el suelo y los niños van colocándose detrás, como si fuesen en una enorme moto. El piloto va dando las indicaciones en voz alta: “A la derecha. A la izquierda. ¡Cuidado, que freno! ¡Venga, que acelero” y va girando el tronco a la vez que habla. Los niños tienen que ir girando con él.

 

7. El globo irrompible

Los juegos con globos son divertidísimos, ¡sobre todo cuando explotan! Ata un globo al tobillo de cada niño. Al son de la música salen a la pista. El juego consiste en pisar el globo del contrario, salvando el propio. Los niños que pierden su globo salen de la pista. Gana el último en conservar su globo.

 

8. Baile de disfraces

Los disfraces son una opción muy divertida para que los niños se diviertan. Prepara varios baúles con prendas viejas o algunas que hayas elaborado con retales para la ocasión: faldas, pantalones, camisas, pelucas, sombreros, extravagantes collares y adornos para el pelo… Diles que pondrás la música y cada uno tendrá que coger una prenda de cada baúl y ponérsela antes de que tú pares la canción.

 

9. Carrera de castañas

Clava un clavo en el centro de una castaña, sácalo y pide a tu hijo que clave una pluma en él. Escoge plumas de color diferente para cada grupo. Cuando tengáis varias, los niños tendrán que ir lanzando sus castañas desde diferentes alturas para ver cuál llega antes al suelo.

 

10. Carrera de cangrejos

Los equipos se colocan de dos en dos en fila india. Los primeros de cada fila se atan los tobillos con una cuerda o un pañuelo (el derecho de uno con el izquierdo del otro). Corren de este modo hasta alcanzar la meta. Se desatan los tobillos y entregan el pañuelo a la pareja siguiente. Gana el equipo que termina antes.